Cumplir las indicaciones del tratamiento analgésico antiinflamatorio. Los analgésicos están indicados para aminorar las dolencias producidas por la cirugía. Así que tomar la medicación prescrita ayuda a que la recuperación no solo sea más cómoda, sino que aumenta las probabilidades de que sea más rápida. Mantener una buena higiene dental ayudará a la cicatrización y minimiza la posibilidad de infección. Evitar el uso de enjuagues bucales, a menos que sea prescrito por el especialista. Muchos enjuagues pueden irritar las encías y tener un efecto contraproducente. Lo ideal es consultar al odontólogo por un tipo de enjuague bucal que, además de eliminar la placa bacteriana, ayude en el proceso de cicatrización y reduzca el riesgo de infección. Consumir alimentos blandos, a temperatura ambiente o fríos. Las primeras 48 horas es preferible consumir líquidos y alimentos fríos, como helados, gelatina, yogur, etc. Esto permite dejar reposar la zona, ayuda con el proceso de desinflamación y evita que se presenten sangrados postoperatorios. Evitar exponerse a temperaturas altas. El calor puede ser causa de posibles hemorragias o coágulos. No fumar ni ingerir bebidas alcohólicas. El tabaco y el alcohol retardan el proceso de cicatrización después de las cirugías dentales. Pueden aumentar el riesgo de infecciones, dolor u otro tipo de complicaciones y retrasan el tiempo para que la herida sane completamente, por lo tanto, es preferible evitarlos. No realizar deportes o actividades físicas intensas. Durante los primeros siete días, o hasta que el odontólogo lo indique, es conveniente guardar un reposo relativo y evitar hacer actividades que requieran esfuerzo físico fuerte, para prevenir hemorragias.